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Arda Güler: el Madrid no quería otro Karembeu


El pasado 30 de junio, el diario Sport sentenciaba: “Arda Güler, atado”. Y ofrecía los detalles: “Después del viaje de Deco a Estambul, el FC Barcelona se ha situado en la pole position en la carrera para obtener los servicios de la perla turca”. Pero en una semana, el 6 de julio, el teatrillo quedaba desmontado: El Real Madrid hacía oficial el fichaje de la promesa turca. Y no es la primera vez que los de Chamartín arrebatan un jugador al Barcelona. Recientemente, por centrarnos en los brasileños, Endrick, Vinicius y Rodrygo escogieron el blanco cuando los azulgranas estaban al acecho. Ahora las decisiones se han acelerado. No se quería un nuevo ‘caso Karembeu’.

Aquello sí que fue una novela turca. Para el que no lo recuerde, resultó algo así como lo de Mbappé, pero con Madrid y Barça a cada extremo de la cuerda. Pura dinamita. Corría el año 1996 cuando Christian Karembeu, jugador de la Sampdoria, entró en la agenda de los dos grandes españoles. Era un portento físico, no muy dotado técnicamente, pero correspondía a ese tipo de futbolista-manitas de los que te resuelve cualquier entuerto con suficiencia y eficacia.

El Madrid atacó primero. Una llamada de Onieva, que hablaba francés, y  Lorenzo Sanz, persuadieron a Karembeu para vestir de blanco. Pero no hubo firma, sino que ofreció su palabra; noble gesto para algunos, argucia con la que negociar para otros. Entonces el Barcelona movió ficha y se ganó al presidente de la Sampdoria, Mantovani, que, según ha relatado el propio Karembeu, le insistió para que se reuniera con los representantes de club catalán. La cosa saltó a la prensa y todo empezó a enredarse.

Entre declaraciones, titulares (cada medio vio a Karembeu con una camiseta distinta), se sucedieron precontratos, contratos y cláusulas. En noviembre, El País publicó que el Barcelona había llegado a pagar a la Sampdoria 300 millones de pesetas para que el francés no fichara por el Real Madrid. Pero la decisión estaba tomada y le costó caro al centrocampista. Su club le apartó del equipo hasta que, por fin, el 7 de enero de 1998 fue presentado por un Lorenzo Sanz que llegó a calificar al jugador de “mártir”.

El caso de Karembeu enloqueció tanto que se tomó nota. Cuando de verdad quieres a un jugador y el máximo rival entra en escena, conviene no enquistar la situación. Y más cuando él mismo se decanta por tu club. Así se hizo con los cariocas y así se ha hecho con Güler. Conviene revisar las cuerdas antes de inclinarse a «atar» determinados fichajes.