Salva Martín | Página oficial > Blog > Fútbol > ¿Avance o negocio?

¿Avance o negocio?


El fotoperiodista Ebrahim Noroozi, de la agencia Associated Press, ha publicado un trabajo en el que aparecen mujeres afganas ataviadas con burka que reivindican su derecho a practicar deporte, una actividad que hoy tienen vetada en su país. Las imágenes impactan, pero las historias que hay detrás, todavía sobrecogen más.

Una deportista de jiujitsu narra cómo las mujeres y niñas que asistían a una de sus competiciones huyeron del pabellón con sólo enterarse de que los talibanes estaban a las afueras de la ciudad. Una jugadora de voleibol no se atreve a revelar su identidad para no terminar como Mahjabin Hakimi, joven promesa de la selección afgana decapitada en octubre de 2021. Otra chica confiesa su pasión por el fútbol y cómo hasta su madre le pegó cuando la nombraron mejor jugadora con 13 años.

En otros países, como Arabia y Qatar, no gobiernan los talibanes, pero el avance en derechos humanos (especialmente los de las mujeres) sigue siendo una quimera. De ahí su vehemencia en la utilización del deporte como eficaz lavado de imagen. Los sauditas se lo han tomado en serio y la incluyen  el impulso deportivo en su rimbombante Plan Visión 2030, una serie de acciones para mostrar aperturismo y atractivo hacia Occidente, principalmente. Pero, ¿a quién beneficia todo esto? ¿A la implantación de las libertades o al interés de unos pocos? Recordemos que la realidad es lo que vemos cuando se disipa el humo de las buenas intenciones.

La raíz de la cuestión es de base cultural y religiosa. Hasta 2015 la mujer no votaba en Arabia y dos años después pudieron conducir por primera vez. Y no fue hasta 2018 cuando se retiró la veda de la educación física a las chicas. ¿De qué hablamos entonces? ¿Ayuda en algo la organización de eventos? ¿En qué contribuye al desarrollo del país la celebración de las Supercopas española e italiana, el fichaje de Cristiano Ronaldo o que una entrada para ver el amistoso que le enfrentó con Messi superara los 2,6 millones de euros?

Los argumentos son diversos. Unos aseguran que se ha comenzado la casa por el tejado, puesto que la prioridad debería ser fomentar el cambio cultural. Otros, sin embargo, opinan que sin los grandes acontecimientos no habría hitos que aceleraran los avances. Si vamos a los datos, de los 11,7 millones de niñas de entre cinco y 14 años, sólo un 1,65% practica algún deporte en el país saudita[1]. Cifra infame para unos, pero un incremento del 149% respecto a 2019, aducen los posibilistas.

Si algo nos ha enseñado la historia es que los grandes cambios, aquellos que alteran de verdad la idiosincrasia de un pueblo, han de salir de su propia gente. La libertad y los derechos no son una bandera que se clave y se mantenga por sí misma, sino un bastión que se ha de conquistar y defender sin resuello. Allí donde la religión siga eclipsando a la razón esto será sencillamente imposible.

[1] Información publicada en El Mundo (10/01/23)