Salva Martín | Página oficial > Blog > Fútbol > El último Real Madrid en rombo

El último Real Madrid en rombo


Siempre lo reconoce. Al comienzo de su carrera, Carlo Ancelotti era esclavo del sistema. Aunque había sido jugador, y uno de los que entendía el juego como pocos, inició su carrera en los banquillos supeditando la alineación de los jugadores al sistema. El dogma en lugar de la realidad. Y así fue cómo rehusó fichar a Roberto Baggio para el Parma porque no cabía en su libreta. A Roberto Baggio. Nunca más.

La salida de un delantero total como Benzema y el excedente de centrocampistas señalan al italiano el camino: el Madrid, de partida, abandonará el 4-3-3 para jugar en rombo en el centro del campo y con dos puntas móviles arriba. Joselu, se entiende, ha venido a sumar y como plan B cuando el horizonte sea negro.

El último entrenador que apostó por este sistema, aunque obligado por las circunstancias en mitad de una temporada, fue Zinedine Zidane en 2017. Eran los tiempos de la BBC, pero el cristal de Bale hizo que el preparador francés optara por uno de sus predilectos, Isco, como eje del ataque blanco. Y lo cierto es que ese Madrid funcionaba con equilibrio y soltura. Partiendo de la defensa, los dos laterales (Carvajal y Marcelo) hacían de trenes de largo recorrido; en el centro, la cordura de Casemiro acompañaba al genio de Modric y el metrónomo de Kroos; Isco oxigenaba, a conveniencia, arriba y abajo; y, por último, Benzema hacía de escudero de Benzema. El debate fue intenso y no pocos se posicionaron en favor de esta alineación.

Ahora el papel de Casemiro lo ocuparía el todocampista Camavinga, menos ducho en la posición, pero igual o más solvente en el vigor; como interiores, los clásicos se alternarían con Ceballos y Valverde; en el vértice, Bellingham y Güler aportarían llegada y gol; y, en la delantera, Vinicius y Rodrygo tendrían la responsabilidad de sumar el gol a sus diabluras. Veremos cómo sale el invento.